Yacimientos

PRIMEROS POBLADORES DE SEGOVIA es un proyecto de investigación cuyo fin es analizar y estudiar las primeras ocupaciones humanas al sur de la cuenca Duero, entre este río y el Sistema Central, centrándose en el ámbito administrativo-geográfico de la provincia de Segovia, más concretamente entre las cuencas de los ríos Eresma y Riaza.

Dio comienzo con el “Estudio geoarqueológico de las cuencas medias de los ríos Riaza y Duratón. El Paleolítico inferior y medio en Segovia” dirigido por María de Andrés Herrero y David Álvarez Alonso, que se ha venido desarrollando desde el año 2009 con una serie de prospecciones arqueológicas encaminadas al estudio de las primeras ocupaciones humanas en este ámbito de la cuenca del Duero.

En este proyecto se engloban otras actuaciones como las llevadas a cabo desde 2012 en el Abrigo del Molino (valle del Eresma, Segovia), que actualmente supone el punto central del proyecto, con las campañas de excavación llevadas a cabo entre 2013 y 2015, a las que se han sumado las prospecciones y sondeos realizados en el valle del Eresma durante 2014 y 2015, en paralelo a las campañas de excavación.

 

YACIMIENTOS DEL INTERFLUVIO RIAZA-DURATÓN

El interfluvio Riaza-Duratón está ubicado en la zona oriental de la provincia de Segovia, centrándose nuestros estudios en el noreste de la misma, en la cuenca media de estos dos valles y en la red de pequeños ríos y arroyos que nacen al norte (tributarios del Riaza) y al sur (tributarios del Duratón) de la Serrezuela o sierra de Pradales. En este interfluvio es fundamental la mencionada alineación montañosa de la Serrezuela, que se erige sobre las llanuras de la Meseta y tiene un papel primordial a la hora de distribuir las aguas de los arroyos de la zona. En esta zona, la red fluvial tiende a encajarse con facilidad, generando numerosas formaciones de glacis y terrazas de distinta entidad y envergadura. Este hecho, unido a la abundancia de abrigos y paredes rocosas que jalonan algunos valles, propiciaron que este área jugase un papel importante de cara al establecimiento en la zona por parte de los grupos paleolíticos; no sólo como un área de tránsito entre las cuencas fluviales del Duero y del Tajo (a través de Somosierra, el valle del Jarama y el propio interfluvio), sino también como una zona de refugio entre el valle del Duero y el Sistema Central.

Los yacimientos arqueológicos objeto de este estudio se localizan en la denominada “cuenca de Sepúlveda-Ayllón”, drenada por los ríos Duratón y Riaza. Se trata de una estrecha subfosa marginal situada en el borde suroriental de la cuenca del Duero, que con una dirección SW-NE está enmarcada, al Sur, por los relieves elevados del Guadarrama oriental y Somosierra-Ayllón, así como por los Macizos de Sepúlveda y la Serrezuela de Pradales, al Norte. La cuenca de Sepúlveda-Ayllón funcionó durante el Neógeno como una cuenca interior cerrada, cuyo relleno y colmatación se realizó fundamentalmente durante la estructuración tectónica del borde N del Sistema Central, por medio de la acumulación de secuencias de abanicos aluviales coalescentes, en la que se incluye la intercalación de coladas de cantos y bloques con coladas fangosas tipo debris flow o mud flow. Estas coladas, constituidas por materiales más arcillo-arenosos, provienen de la erosión de los relieves de la Sierra de Guadarrama y Somosierra, y, en menor medida, de los relieves más bajos del macizo de Sepúlveda y de La Serrezuela. En algunos sectores se produce, además, la interdigitación entre los materiales más distales, cuya procedencia es de Somosierra y Sierra de Ayllón, con los que proceden de la erosión de la Serrezuela; además en esta área de confluencia se desarrollaron lagos efímeros y de escasa profundidad, que originaron facies lacustres (Fernández Macarro et al., 1988; Armenteros et al., 1995, López Olmedo et al., 2005; Luengo Olmos et al., 2006,). La colmatación de la cuenca culmina con la deposición del abanico aluvial constituido por las formaciones de “raña”, momento a partir del cual se inicia el encajamiento de la red fluvial actual (Martín-Serrano, 1991). En definitiva, la distribución de las facies que forman el relleno sedimentario neógeno de la cuenca marginal de Sepúlveda-Ayllón refleja claramente las particularidades geológicas de área fuente.

CEDILLO

La instalación de la red fluvial cuaternaria inicia en la cuenca de Sepúlveda-Ayllón una dinámica de incisión y vaciado dirigida por el encajamiento de los principales ríos que tienen su nacimiento en las estribaciones del Guadarrama Oriental-Somosierra, los ríos Duratón y Riaza, en torno a los cuales se organiza jerárquicamente la profusa red de arroyos que nacen en la cresta de La Serrezuela, desmantelando ampliamente los glacis detríticos resultantes de la coalescencia de los abanicos miocenos y disectando los pliocenos de la raña, en los cuales ha abierto amplios valles. Así pues, la morfogénesis fluvial, junto con una activa dinámica de vertientes han configurado un típico relieve de llanura suavemente ondulada o “campiña”; pero además los ríos y arroyos han construido un importante conjunto de formas relacionadas con la sedimentación de materiales cuaternarios, fundamentalmente niveles aluviales escalonados o terrazas separadas por cortos glacis de enlace o glacis-terrazas que ocupan en la actualidad un espacio mayoritario en este sector de la cuenca neógena.

Utilizando las industrias líticas como elemento de análisis, la mayor parte de los vestigios de ocupación humana paleolítica en el interfluvio Riaza-Duratón, no parecen ser mucho más antiguos de las últimas fases del Pleistoceno medio, encuadrándose de manera genérica en el Achelense y presentando en varios casos rasgos tecnotipológicos próximos o propios del Paleolítico medio. Es por ello que podemos contextualizar provisionalmente este poblamiento en una fase avanzada del Pleistoceno medio e incluso, en algún caso, transicional hacia el superior, con presencia de industrias caracterizadas por la presencia de abundante macro-utillaje bifacial, combinados con métodos de talla frecuentemente discoides y en ocasiones también de tipo levallois.

En todos los casos, los yacimientos paleolíticos localizados en este espacio geográfico están asociados a depósitos de ámbito fluvial-aluvial s.l. (terrazas, glacis-terraza y abanicos de piedemonte). Nuestro estudio parte, por un lado, de una caracterización de los conjuntos líticos y, por otro, del estudio de los depósitos cuaternarios de la red fluvial de los ríos Riaza y Duratón. Todos estos yacimientos se encuentran relacionados con materiales asociados a la dinámica fluvial (terrazas y glacis-terrazas), así como sobre los materiales removilizados de la raña (“rañizo”).

FUENTE

Publicaciones del interfluvio Riaza-Duratón

-Álvarez Alonso, D., Andrés Herrero, M. de (2011): «El Paleolítico inferior y medio en el interfluvio Riaza – Duratón (Segovia, España)». Férvedes, 7, 49-56.

-Álvarez Alonso, D., Andrés Herrero, M. de., Díez Herrero, A. y Tanarro, L. M. (2013): “Relación entre los yacimientos arqueológicos y la morfología fluvial durante el Paleolítico antiguo en el interfluvio Riaza-Duratón (Segovia, España)” actas de la VIII Reunión de Cuaternario Ibérico: 34-38

 

YACIMIENTOS DEL VALLE DEL ERESMA

  • Abrigo del Molino superior

Descubierto durante la campaña de 2014, se trata de una visera completamente colmatada por sedimentos, situada justo en la hombrera superior del Abrigo del Molino. Se ha venido excavando desde 2014 y ha aportado restos industriales y fauna diversa  correspondiente al Paleolítico medio, siendo su cronología contemporánea de las primeras fases de ocupación del Abrigo el Molino.

Abrigo del Molino superior

  • Los Molinillos

Se sitúa en el municipio de Armuña, aguas abajo de Segovia, fue descubierto en 1995  por M. Domínguez, en la T+26 del Eresma, (Álvarez-Alonso y Andrés Herrero, 2014; Rodríguez de Tembleque, 2005, 2008; Rodríguez Tembleque et al, 1998), se trata un yacimiento achelense con uno de los conjuntos líticos más numerosos que se hallan en la provincia. Este yacimiento está siendo objeto de estudio en el marco del proyecto «Primeros Pobladores de Segovia».

-Álvarez Alonso, D.; Andrés Herrero, M. de (2014): «Las primeras ocupaciones humanas al sur del Duero: El Paleolítico inferior y medio en Segovia”. Segovia Histórica 1, pp 9-24

-Rodríguez de Tembleque, J. (2005): “Industrias achelenses en el Sudeste de la Submeseta norte y su borde meridional”. Los yacimientos paleolíticos de Torralba y Ambrona (Soria). Un siglo de investigaciones, Zona Arqueológica, 5, pp. 334-350.

-Rodríguez de Tembleque, J. (2008): Primeras ocupaciones humanas en la Meseta española. Estudio geoarqueológico de depósitos fluviales en la cuenca media del Tajo. Tesis Doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid.

-Rodríguez de Tembleque, J.; Santonja, M.; Pérez-González, A. (1998): “La ocupación humana en el Sudeste de la Meseta Norte y en el entorno de Ambrona y Torralba durante el Pleistoceno Medio”, Zephyrus, 51, pp. 19-34.

  • Cueva de la Tarascona

Excavada a comienzos de la década de 1930 por Fidel Fuidio (1880-1936), las primeras noticias fueron publicadas por José Pérez de Barradas (1897-1981) en 1935. El traslado de los materiales al Museo de San Isidro de Madrid, en el que Pérez de Barradas ejercía como director, la muerte de Fuidio en 1936 y la pérdida de toda referencia sobre el material y el contexto de su excavación, hicieron que todas las referencias a La Tarascona se basaran únicamente en la riqueza de su conjunto cerámico campaniforme (remarcada por autores como G. Delibes, L. Municio o R. Garrido) condicionado por el desconocimiento del contexto estratigráfico y arqueológico del depósito, fruto de una excavación más furtiva que científica por parte de Fuidio.

En 2015, esta cueva ha sido objeto de excavaciones arqueológicas, en el marco del proyecto «Primeros Pobladores de Segovia»

La Tarascona montajecerámica Tarascona